Del diagnóstico a la esperanza: los logros y próximos desafíos frente al cáncer

El cáncer es una de las enfermedades más extendidas y que más afecta a toda la población mundial. En todas sus variantes esta patología genera diferentes tipos, algunos más leves y tratables, otros más graves y de difícil tratamiento. 

Esta enfermedad es una de las principales causas de muerte en el mundo. En 2022, hubo 20 millones de casos nuevos y 9,7 millones de muertes por cáncer en el mundo. Para el año 2050 se estima que el número de casos nuevos por año aumentará a 33 millones y el número de muertes relacionadas por cáncer aumentará a 18,2 millones.

Los países con mayor esperanza de vida, educación y calidad de vida presentan, en general, tasas más altas de cáncer.Pero, por ejemplo, en el caso del cáncer de cuello uterino las tasas más altas se encuentran en países cuya población tiene niveles bajos de estas mediciones. 

La batalla contra el cáncer continúa en todo el mundo. Aunque todavía no existe una cura definitiva, la investigación científica ha permitido grandes avances que hoy mejoran los tratamientos y aumentan la supervivencia de los pacientes.En el caso de la leucemia infantil, por ejemplo, prácticamente no había opciones frente sus efectos siendo que actualmente tiene una tasa de supervivencia a cinco años superior al 90%. 

El futuro que viene

 

Si hablamos de los hallazgos y avances que vendrán en los próximos tiempos estos se originarán en tres fuentes principales. Una de ellas es la prevención.

 En el caso del cáncer de pulmón, las campañas de prevención contra el tabaquismo han dado resultado en los países ricos. Esto probablemente ha evitado más de 3 millones de muertes por cáncer desde 1975 sólo en Estados Unidos. Aun así el tabaquismo sigue generando víctimas en todo el mundo por lo que las campañas de prevención en países pobres y de ingresos medios podrían ser de gran valor para lograr efectos positivos en la población. 

Otra fuente de avance en la lucha contra el cáncer serán los medicamentos más económicos y un mayor nivel de recursos para financiarlos. Es el caso de Gran Bretaña que comenzó a ofrecer una vacuna contra el virus del papiloma humano (HPV) en el 2008 y años después las tasas de cáncer de cuello uterino se redujeron notablemente. La vacuna original contra el VPH era relativamente poco accesible pero una opción más económica ahora se brinda en una campaña de vacunación masiva en ese país.

Por último, otra de las fuentes de progreso en la prevención de esta patología será la aplicación clínica de la ciencia más reciente.  Esta opción se realiza en dos pasos: identificar a las personas que tienen mayor riesgo de desarrollar cáncer para luego identificar maneras de detener la enfermedad de raíz. 

Esta primera identificación puede realizarse basada en enormes biobancos de muestras de tejido y en la capacidad de observar la actividad y desactivación de los genes en células vivas. Con dichos biomarcadores, una comprensión más profunda de cómo las combinaciones de genes y la exposición ambiental predisponen a las personas a desarrollar cáncer, los médicos pueden identificar a quienes se podrían beneficiar con un tratamiento. 

Esto cobra relevancia porque evitaría que las personas deban someterse a cirugías, quimioterapia y radioterapia innecesarios, con un costo alto y efectos secundarios graves. 

Con la facilidad de lograr un diagnóstico más específico sobre a qué personas tratar, los profesionales médicos pueden utilizar un abanico cada vez más amplio de terapias. Una de esas opciones son medicamentos económicos que parecen actuar como profilácticos contra el cáncer

Sumado a los tratamientos que se utilizan contra el cáncer ha aparecido una nueva técnica que lo que hace es aprovechar el poder del sistema inmunitario. El objetivo sería potenciar la capacidad del propio cuerpo para hacer frente a las células cancerosas.

 Es el caso de las vacunas, donde su importancia radica en la posibilidad de que se adapten genéticamente a cada paciente para lograr atacar a un cáncer ya establecido o el uso de vacunas que actúan de forma similar a las de amplio espectro, que podrían atacar las células precancerosas. Para el cáncer de mama y de colon ya se están probando estas vacunas en ensayos clínicos. 

A pesar de la magnitud del desafío, cada avance demuestra que el cáncer es cada vez más comprensible y tratable. La combinación de prevención, nuevas terapias y biomedicina personalizada abre un horizonte más alentador para millones de personas en el mundo. El futuro de la lucha contra el cáncer no se limita a prolongar la vida, sino a mejorar su calidad, acercándonos a un escenario donde esta enfermedad deje de ser una sentencia y se convierta en una condición cada vez más controlable.

Fuentes: cancer.gov, Infobae 

 

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